"La paz sea con ustedes."
Estas son las palabras que usó Jesús cuando les habló a los discípulos cuando estaban escondidos en una habitación porque tenían miedo de ser las próximas víctimas de los soldados romanos después de la crucifixión de Jesús. Jesús atraviesa el muro, y las primeras palabras de Su boca en medio de su desilusión fueron: "La paz sea con ustedes."
En esta sala, había un hombre llamado Tomás; algunos lo llaman “Tomás el incrédulo”. Jesús ya se había aparecido anteriormente en esta habitación, pero Tomás no estaba allí. Entonces, cuando los otros discípulos le dijeron a Tomás que Jesús estaba vivo y presente, él dudó de sus palabras.
La muerte de Jesús fue un shock para todos los que creían que Él era el Mesías. ¿Cómo podría ser el Mesías si estaba muerto? Tomás respondió: “No lo creeré a menos que vea las heridas de los clavos en sus manos, meta mis dedos en ellas y ponga mi mano dentro de la herida de su costado”.
Las dudas surgen cuando nuestras expectativas no se cumplen. Cuando Dios no actúa como pensamos, experimentamos dudas y desilusiones. Aquí hay algunas maneras en que Tomás abordó su duda de las que podemos aprender hoy:
1. Incluso cuando no sabes qué pensar, sabes a dónde puedes ir.
Tomás estaba lidiando con las dudas, pero no se juntaba con otros escépticos. En cambio, se rodeó de personas que vieron lo que él no había visto y experimentaron lo que él no había experimentado. Su asociación produjo una revelación. Como siempre dice el pastor Todd, "Muéstrame a tus amigos y te mostraré tu futuro". Importa con quién sales.
Jesús nunca tuvo la intención de que lo siguiéramos de forma aislada. Juntos somos mejores y nuestra fe es más fuerte. Incluso cuando tengas dudas, necesitas rodearte de personas de fe para que puedas fortalecerte.
La duda es una oportunidad para crecer. Santiago 1:3 dice, “La prueba de vuestra fe produce paciencia”. La duda es tu fe siendo puesta a prueba. La pregunta es, en esos tiempos, ¿vas a correr hacia Jesús o vas a huir de Él? Incluso si no sabes qué pensar, puedes saber adónde ir. Puedes apoyarte en el pueblo de Dios.
2. Busca a Jesús y su Palabra
Jesús respondió a Tomás diciéndole: "Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!”. Juan 20:27
Llegar a Jesús cambió todo para Tomás. Porque cuando busques la verdad, la encontrarás. En Jeremías 29:13, Dios dice: “Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón”.
Santiago 4:8 dice, “Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes."
Cuando te acercas a Dios, Él también se acercará. No subestimes lo importante que es buscar a Dios y abrir Su Palabra. Necesitas comenzar a dudar de tus dudas y alimentar tu fe. Romanos 10:17 dice, “Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo”. Entonces, si quieres fortalecer tu fe, busca a Jesús y Su Palabra.
3. Convierte tus dudas en preguntas y tus preguntas en oraciones.
Está bien tener dudas y preguntas, pero a dónde llevamos nuestras dudas y preguntas es importante. Jesús nunca reprendió a Tomás por dudar (de hecho, fueron otras personas que le pusieron el sobrenombre de “Tomás el incrédulo”, pero Jesús nunca lo llamó así). Jesús invitó a Tomás a extender la mano y tocarle las manos y el costado.
Si te acercas a Jesús en medio de tus dudas y preguntas, Él te ayudará a ver lo que necesitas ver y te acercará más que nunca. E incluso cuando dudas de Dios, Él todavía cree en ti.